viernes, 3 de agosto de 2012

Tazas Para El Recuerdo!

Tazas personalizadas con riffs y acordes

 

Me he dado cuenta de que, amante de la música como soy; acérrimo de mis grupos y adicto a riffs, dobles bombos y letras sobre cervezas y conquistadores de tierras y tiempos lejanos, tengo de todo relacionado con ello. Salvo tazas personalizadas.
Echando un vistazo a mi armario, me he topado con camisetas negras, estampadas con nombres y colores chillones. Hace años que no me las pongo –no sé cómo se me ocurrió ponérmelas algún día-, pero me resisto a tirarlas.

Las tazas personalizadas, anclas de recuerdos

 

Son, en cierto modo, el recuerdo de lo que la música ha hecho de mí. Y de los caminos que, conscientemente o no, he seguido: ésta la compré en el concierto de; en la tienda donde compré aquélla me acompañaba; la otra era regalo de. Lugares. Nombres. Personas. Todos ellos en trozos de tela.
Creo que me he puesto un tanto nostálgico.
Y, hoy, por hoy, cuando la edad, la vida y el trabajo te obligan a seguir otro tipo de moda, ¿qué me recordaría esos sentimientos, esas sensaciones al escuchar los acordes que, bien combinados, me exaltan y me hacen sentir? Pues, por qué no, una taza.

Tazas musicales

 

Cada día, con el primer café, ver la imagen de la portada de uno de esos malditos discos cuyas canciones no me he sacado de la cabeza por muchos años que hayan pasado. Ya no que exhibo, con la ropa, mis gustos musicales –la verdad, con la ropa, igual que con todo, cada día hay menos que exhibir-, al menos quiero sonreír recordando mis canciones favoritas.
Voy a entrar en la página adecuada de Internet y a encargar unas cuantas tazas. Una, para mí, otra, para la colección. El resto, para la pandilla. Por los viejos tiempos.


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