jueves, 30 de agosto de 2012

Tazas personalizadas, recuerdos imborrables



Historias sobre tazas....
Creo que he hablado alguna vez de mi colección de tazaspersonalizadas y, dentro de ella, de un “mug” muy especial. Me refiero a esa que alguien, una amiga invisible, me enviaba por medio de otra amiga algo más visible.

Se trata de una taza personalizada de desayuno pintada a mano con mi nombre y un motivo andaluz: una aceituna negra, sobre un fondo verde como el campo de Jaén, poblado de olivos, y amarillo como el inclemente sol andaluz.

Tazas personalizadas, más que un objeto

Creo recordar que he comentado alguna vez la ilusión que me hizo recibirlo.

La verdad es que tengo suficientes tazas como para desayunar durante diez o doce reencarnaciones, aun rompiendo varias al mes, de modo que el objeto en sí tendría el valor sentimental de un regalo. Mucho, de acuerdo, pero no tanto como el que le confirió la pintora.

El hecho de que alguien elabore, para uno, una obra de arte con su nombre, convierte a este nombre en algo, si cabe, más sagrado. Y quien recibe tal obra de arte ha de entenderla como un regalo que muy pocos privilegiados reciben.

Que alguien nos eche una mano

Ahora bien: no todos poseemos los conocimientos técnicos ni la habilidad de elaborar un objeto de esta naturaleza ¿Qué hacer, si deseamos regalarle un objeto a una persona especial, de una naturaleza similar a la que hoy nos ocupa? 

Vale: no sabemos pintar, pero sí que tenemos una idea de qué queremos. Aun sin que seamos capaces siquiera de usa el Photoshop, sí que sabemos hablar. Comuniquemos a alguien que sí pueda plasmarlos nuestros diseños. Hecho esto, basta con enviarlos a imprimir, recibirlos y hacer que alguien se sienta muy, muy bien.


No hay comentarios:

Publicar un comentario