Historias sobre tazas....
Creo que he hablado alguna vez de mi colección de tazaspersonalizadas y, dentro de ella, de un “mug” muy especial. Me refiero a esa
que alguien, una amiga invisible, me enviaba por medio de otra amiga algo más visible.
Se trata de una taza personalizada
de desayuno pintada a mano con mi nombre y un motivo andaluz: una aceituna
negra, sobre un fondo verde como el campo de Jaén, poblado de olivos, y
amarillo como el inclemente sol andaluz.
Tazas personalizadas, más que un objeto
Creo recordar que he comentado alguna vez la ilusión que me
hizo recibirlo.
La verdad es que tengo suficientes tazas como para desayunar
durante diez o doce reencarnaciones, aun rompiendo varias al mes, de modo que
el objeto en sí tendría el valor sentimental de un regalo. Mucho, de acuerdo,
pero no tanto como el que le confirió la pintora.
El hecho de que alguien elabore, para uno, una obra de arte
con su nombre, convierte a este nombre en algo, si cabe, más sagrado. Y quien
recibe tal obra de arte ha de entenderla como un regalo que muy pocos
privilegiados reciben.
Que alguien nos eche una mano
Ahora bien: no todos poseemos los conocimientos técnicos ni
la habilidad de elaborar un objeto de esta naturaleza ¿Qué hacer, si deseamos
regalarle un objeto a una persona especial, de una naturaleza similar a la que
hoy nos ocupa?
Vale: no sabemos pintar, pero sí que tenemos una idea de qué
queremos. Aun sin que seamos capaces siquiera de usa el Photoshop, sí que
sabemos hablar. Comuniquemos a alguien que sí pueda plasmarlos nuestros
diseños. Hecho esto, basta con enviarlos a imprimir, recibirlos y hacer que
alguien se sienta muy, muy bien.

No hay comentarios:
Publicar un comentario